domingo, 26 de octubre de 2008

TREVOR

La historia de este chico me recuerda en cierto modo a la reacción que tienen algunas personas cercanas o no a mí cuando opino sobre alguna cuestión o actúo de cierta manera que no se corresponde con la visión que tienen ellos. De hecho, aún hoy me retengo de algunos comentarios, de dar opiniones o de mostrar algunos sentimientos porque temo la reacción de los que estén presentes en ese momento.

En ocasiones, ser distinto a los demás (aunque tan solo sea en aspectos o momentos concretos) puede llevarte a la depresión, a la marginación social (a este chico le ha faltado poco para acabar con su vida). Parece que la gente necesita hacer lo mismo que los demás para sentirse segura: tener un carácter diferente o actuar de forma distinta al resto acaba definiéndote como un bicho raro y el sentimiento que les transmites en muchas ocasiones suele ser negativo. Y desde luego este comportamiento no es exclusivo de la sociedad norteamericana: pienso que en este país padecemos el mal de la incomprensión desde hace mucho tiempo y nos va a costar quitárnoslo de encima.

Es una lástima que por el hecho de mostrarte como eres tengas que luchar contra tanta gente. Somos tan egoístas que no nos fijamos en lo que sienten los demás, en lo que padecen... hasta que nos ocurre a nosotros. El aislamiento que puede sufrir una persona de esa edad lo puede acabar marcando. Lo más grave para mi es que esa incomprensión o falta de atención se produzca también dentro del ambiente familiar. Si ni siquiera encuentras consuelo entre los tuyos, bien sea porque no están lo suficientemente atentos a lo que haces o porque sencillamente no les importa, desde luego no vas a poder superar lo que te encuentres fuera de tu casa.

Pienso que cuando alguien se encuentra en una situación así, no debe tener miedo a pedir ayuda, porque a esas edades no creo que sean muchos los que puedan conseguir ignorar la situación. De hecho, uno de los objetivos que deberíamos proponernos es intentar conseguir que la opinión de los demás nos afecte lo menos posible. Desde luego no es nada fácil, porque estamos atentos a todo lo que se dice de nosotros, pero seríamos más felices sin duda.

No hay comentarios: